Canon ha diseñado una cámara elegante, sin alardes. El cuerpo es relativamente compacto y mantiene el peso a raya aún si le sumamos la lente EF-M 18-55 mm que venía en el kit -aunque no es un peso pluma. La sensación al sujetarla en la mano es buena, en gran parte gracias a su empuñadura lateral, que sin ser muy pronunciada resulta bastante cómoda.
La Canon EOS M3 tiene los controles justos para que el manejo sea fluido y están bien colocados.Si nos fijamos en la parte superior, Canon ha incluido un dial alrededor del botón de disparo, además del clásico dial de modos y el de compensación de la exposición. El botón de encendido esta “enterrado” en medio de las tres ruedas y también hay un botón de función configurable a la derecha. El botón de grabación de vídeo está en la esquina trasera junto con el botón de reproducción para que podamos acceder fácilmente con el pulgar. El resto de botones están detrás, en la zona a la derecha de la pantalla. La Canon EOS M3 lleva un flash emergente en la parte izquierda que podemos sacar manualmente con el interruptor lateral.
La pantalla de la Canon EOS M3 mide 3 pulgadas en diagonal y tiene un millón de puntos de resolución. Ofrece imágenes nítidas y brillantes, pero hemos echado en falta el visor electrónico al manejarla a pleno sol. Canon ha decidido prescindir de esta pieza en aras de un cuerpo más compacto, pero no hubiera estado de más incluirla. Además de para encuadrar, también ayuda a ampliar laautonomía de la batería, pero este punto lo veremos más adelante. Canon ofrece un visor electrónico que se vende por separado y se acopla en la zapata de flash.
La pantalla táctil nos permite movernos más rápido por los menús y seleccionar el punto de enfoquerápidamente con un simple toque. Además es abatible 180º, para facilitar los disparos desde ángulos complicados o para hacernos un selfie.

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